domingo, 28 de abril de 2019

Musica clasica

                                                          Beethoven




Este sábado me tocó ir al Auditorio Nacional de Música como siempre salí pletorica pues escuchar a Beethoven en su Sinfonía núm. 5 no es cualquier cosa, a continuación voy a transcribir al critico musical Gonzalo Lahoz para que os hagais una idea de lo que más o menos he sentido yo.

"No saben ustedes lo que han hecho viniendo aquí.Prepárense para ser sacudidos, zarandeados, estrujados y lanzados por los aires.El reomanticismo alemán en su mayor expresión. 
Cuatro  notas a golpe de martillo en el Monte del Destino. Tres corcheas y una blanca que,como  Beethoven en si mismo, marcarían un antes y un después. Si como su  Tercera
remodeló el camino establecido por Haydn y Mozart en un momento de profunda crisis personal,con su Quinta se establece definitivamente un nuevo concepto de verdad en el sinfonismo. El primer movimiento es puro drama (¡ escuchen esos maravillosos silencios¡), pura energía. En el segundo, de cáracter triunfal, las maderas y metales nos despliegan un "anhelo de lo infinito". La transición entre los dos últimos movimientos es pura filigrana, con unos timbales que nos recogen de cualquier oscuridad y nos arrastran hacia un estallido de fuerza y luz. Un subidón épico que llama a puñetazos a la puerta de nuestra alma. Magnificencia, energía y clerividencia a partes iguales."

Yo la verdad es que me he sentido trasportada al séptimo Cielo  escuchando esta sinfonía que nada tiene que envidiar a la Novena, esto es opinión mía.

         En la segunda parte escuchamos a Johannes Brahms








Se interpretó El concierto para piano  numero 1 en re menor , opus 15.

También estuvo sensacional. Esta pieza la compuso Brahms muy angustiado al ver a Schumann, maestro y amigo, perdiendo la vida en un sanatorio mental tras haber intentado suicidarse. Su comienzo es un puro grito, un salto al vacío  que nos sumerge de lleno en el drama romántico sin que apenas nos de tiempo a coger aire. (Reseña del programa).

domingo, 7 de abril de 2019

Música clásica



El sábado día 6 asistí ha un concierto de música clásica en el Auditorio Nacional de Musica 

El programa consistió en dos obras de Richard Wagner la primera parte  fue el Preludio y 

muerte de amor de la ópera de Tristán e Isolda y la segunda parte El Ocaso de los Dioses.

 Ni que decir tiene que salí encantada del concierto. Como dice la critica " nadie queda indi

ferente ante la colosal creación dramática de Wagner


Richard Wagner (Leipzig, actual Alemania, 1813 - Venecia, Italia, 1883) Compositor, director de orquesta, poeta y teórico musical alemán. Aunque Wagner prácticamente sólo compuso para la escena, su influencia en la música es un hecho incuestionable. Las grandes corrientes musicales surgidas con posterioridad, desde el expresionismo hasta el impresionismo y por continuación o por reacción, encuentran en Wagner su verdadero origen, hasta el punto de que algunos críticos sostienen que toda la música contemporánea nace de la armonía, rica en cromatismos y en disonancias no resueltas, de Tristán e Isolda.




Sus ideas tuvieron tantos partidarios como detractores. Uno de sus más entusiastas seguidores fue el rey Luis II de Baviera, gracias a cuya ayuda económica el músico pudo construir el Festspielhaus de Bayreuth, un teatro destinado exclusivamente a la representación de sus dramas musicales, cuya complejidad superaba con mucho la capacidad técnica de las salas de ópera convencionales. En 1876 se procedió a su solemne inauguración, con el estreno del ciclo completo de El anillo de los nibelungos. Años antes, en 1870, el compositor había contraído matrimonio con la hija de Franz Liszt, Cosima, con quien había mantenido una tormentosa relación cuando aún estaba casada con el director de orquesta Hans von Bülow. Wagner dedicó los últimos años de su vida a concluir la composición de Parsifal.